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Cerro San Cristóbal

En la época colonial, el Cerro San Cristóbal era también conocido como Cerro Grande o Colorado. A mediados del 1600, habían a su alrededor cuatro molinos, y era -según apunta Benjamín Vicuña Mackenna- un paseo para ir a merendar, al que concurrían todas las clases sociales.
 
 

El escritor Alfonso Calderón señala que sus piedras se habrían utilizado para los machones del Puente Cal y Canto, para las escaleras de la Casa de Moneda y para la pavimentación de calles de la Chimba. Estuvo, al menos hasta el siglo XIX, rodeado por el Canal del Carmen o de La Pólvora, que colindaba con el terreno perteneciente a la Orden Domínica. En 1850 se ubicó en sus faldas el Cuartel de Recoleta; en 1854 la nueva Iglesia Recoleta Domínica y en 1878 el Cementerio Católico.

Con la llegada del siglo XX, el Cerro San Cristóbal experimentó muchos cambios. El primero de ellos, fue la apertura de su Observatorio Astronómico en 1903,  luego, en 1908 se inauguraría su icónica Virgen esculpida por Ignazio Jacometti, lo que lo transformó además, en un “lugar de peregrinación y de piedad”.

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El Intendente de Santiago Alberto Mackenna Subercaseaux, inició en 1916 una transformación del cerro, pavimentando, plantando árboles y concibiendo la instalación de un funicular, que fue inaugurado finalmente en 1925. Asimismo, pensó la idea de construir un Jardín Zoológico, empresa que fue materializada en 1925 y que, Joaquín Edwards Bello, con su perspectiva crítica, lo describió como un “conventillo de animales” o un “campo de concentración”. En 1966 pasó a llamarse “Parque Metropolitano de Santiago” y en 1980 se inauguró su insigne teleférico, lo que lo ha posicionado como el paseo predilecto de los santiaguinos.